Esta no va a ser una entrada cualquiera.
Llevo ya un tiempo trabajando en esto y es el momento de que lo vaya haciendo
público, pero vayamos por partes.
Todo comenzó cuando empecé a viajar
asiduamente a París debido a mi trabajo en el metro de Montreal. Creo que ya os
conté aquí la decepción que me llevé el día que salí de la universidad y empecé
a labrarme un camino en el mundo laboral. El mundo de ahí fuera, el de verdad,
no era tan bonito como pensaba. La segunda decepción llegó, como os digo, al
empezar a trabajar fuera de España. Me fui asqueado de un país, mi país, donde las cosas,
hasta las más nimias, no funcionaban. Me
fui con unas maletas llenas de esperanza en encontrar un lugar mejor en el que
poder aprender y crecer. Hoy, casi un lustro después soy plenamente consciente
que de aquel mundo imaginario no queda nada. España es un país corrupto,
cainita, rudo y maleducado. Nos dolerá en el corazón reconocerlo, pero tan sólo hay
que tomar un poco de perspectiva para darse cuenta de ello. Sin embargo,
resulta que fuera son tan malos como nosotros. Diferencias hay sí, pero son
muchísimo más pequeñas de lo que nos pueden hacer ver los grandes medios de
comunicación totalmente manipulados que padecemos hoy en día. Ejemplos de
corrupción, rufianes, malhechores, enchufados e incompetentes mayúsculos los
tengo a disposición de quien los precise en más de tres continentes por donde
me ha llevado mi carrera. Llegado este punto, a uno solo le cabe preguntarse, ¿y
ahora qué? ¿Y ahora qué? Llevo rumiando una respuesta a esta pregunta durante casi
cuatro años de mi vida. ¿Y ahora qué? ¿Me convierto en un corrupto, ofertas no
han faltado, e intento sacar tajada? ¿Prostituyo mi alma y me dedico a loar a
escombros humanos a cambio de mucho dinero? ¿Cambio cada poco tiempo de trabajo
esperando dar con el trabajo ideal que sé que no existe? ¿Cuánto dinero es necesario
para dejar de creer en mis sueños? ¿Y ahora qué? Creo que va siendo hora de que
verdaderamente apueste por lo que realmente me gusta.
Así, de la reflexión pausada ha nacido un
proyecto que está haciendo temblar el suelo a mí alrededor. Si algo he
aprendido de mi paso por el mundo anglosajón es que los problemas los tienes
que resolver tú y no esperar que otro, Dios, Mahoma, el Estado o quien sea,
venga a sacarte las castañas del fuego. Esta es la entrada para anunciaros el
proyecto más arriesgado que he intentado nunca, pero amigos lectores, hay que
intentarlo. Con estas líneas del blog os quiero decir que nuestra etapa australiana
va llegando a su fin en su actual formato. Nos volvemos a Madrid, al menos de
manera temporal, para intentar montar nuestra propia empresa. Este siempre ha
sido mi sueño y llegó el momento de que lo intente. Soy plenamente consciente
de que el camino no será fácil, pero espero que algún día llegue a sentirme
realmente orgulloso de lo que he conseguido.
Todo este colosal proyecto empezó hace más
de un año cuando compartía con un compañero de universidad, el más brillante
que conozco por cierto, mi desasosiego vital al pensar de que estaba perdiendo
los mejores años de mi vida en un trabajo vacío, fenomenalmente pagado eso sí,
pero vacío de toda motivación y contenido. Este amigo compartía conmigo el
análisis y la solución. El resultado, más de un año después la reflexión ha
cristalizado en un proyecto entre tres personas, más cuatro asesores deseosos
de hacer las cosas bien. Es el momento de intentarlo y así lo haré. Así ha
nacido la empresa NjM y las plataformas bWell, bSure y bEyetrix de las que ya
os hablaré más adelante. ¿Y qué mejor que empezar este proyecto en casa? Podría
haber sido en Sydney o en Londres, pero será en Madrid; porque con todos
nuestra limitaciones y defectos, no somos peores que los demás y es hora de que
la gente empiece a ser consciente de ello. Con las alforjas llenas de ilusión y
motivación como nunca por hacer las cosas bien, es hora de saldar mis cuentas
pendientes con la ciudad que me vió crecer. Quizás no logremos llegar a buen
puerto y llegados a ese punto habrá que repensarse la respuesta a la pregunta ¿y
ahora qué?, pero este es nuestro momento de intentar cambiar las cosas que están
a nuestro alcance. Como decía en un post en este blog allá por abril, ¡lo
intentaremos! Este es mi manifiesto y aquí queda escrito.
Cierro no sin darle las gracias a la mujer
más valiente que conozco. Gracias Marta por tu apoyo incondicional, sin ti nada
de todo esto sería posible. Hoy podría escribir estas líneas camino de un nuevo
trabajo en Londres, Pittsburgh, Bruselas o el mismo Sydney, lugares desde donde
recibimos ofertas de empleo firmes, pero dentro, muy dentro de mí siempre
quedaría esa espinita de preguntarme que hubiera pasado si hubiera dejado escapar este tren. Aquí vamos, este es nuestro momento. Como
diría el mismísimo Steve Jobs, don’t
settle, stay foolish, stay hungry.
Os quieren familia.
Marta y Jorge. Just believe in destiny.
PS: Seguro que me quedan muchísimas cosas que
contaros, pero la idea en este momento es estar por Madrid para finales de
Enero, primeros de Febrero. La logística de todo esto queda para otra entrada.
Love, Devotion, Feeling, Emotion
Don't be afraid to be weak
Don't be too proud to be strong
Just look into your heart my friend
That will be the return to yourself
The return to innocence
If you want, then start to laugh
If you must, then start to cry
Be yourself don't hide
Just believe in destiny
Don't care what people say
Just follow your own way
Don't give up and use the chance
To return to innocence
That's not the beginning of the end
That's the return to yourself
The return to innocence
Don't care what people say
Follow just your own way Follow just your own way
Don't give up, don't give up
To return, to return to innocence.
If you want then laugh
If you must then cry
Be yourself don't hide
Just believe in destiny.
Welcome to Madrid
ResponderEliminarMerche
Caramba chicos. Noticia bomba. Mucho ánimo y aquí os esperamos.
ResponderEliminarPascual, 10 de diciembre de 2015
ResponderEliminar¡Bravo! Besos