martes, 22 de diciembre de 2015

Alien.

Este año no me va a dar tiempo a mandar el ya tradicional vídeo para desearos una muy Feliz Navidad. Pero sí que os voy a mandar mil y una gracias por todos los mensajes de ánimo que hemos recibido desde que publicamos la última entrada.

Gracias a todos por hacernos llegar vuestro calor. También ha llegado algún mensaje para decirnos si estamos locos por emprender esta aventura. Y después de ver los resultados de las elecciones del 20-D, quizás tengan razón. Reflexionando un poco sobre ello, creo que algo de locura es necesaria para salirse del camino e intentar algo diferente. Soy plenamente consciente de que renuncio a ganar un sueldo con seis cifras y vivir a orillas del Pacifico. Lo sencillo sería continuar, compararnos una casa y un coche grande. Es lo que haría el 99% de la gente. Pero alguna vez me he preguntado si ese 99% de la gente es realmente feliz o simplemente se ha convertido en una pieza más de una máquina; una pieza que se ha acostumbrado a la inercia de giro y que se contenta simplemente con que las cosas sigan girando. No es que quiera emitir un juicio de valor sobre esta postura, que es hasta cierto punto razonable, pero creo que ha llegado el momento en mi vida de intentar algo diferente y así será. Queda margen suficiente para seguir girando en el futuro si fuera necesario.

Cierro también con una pequeña reflexión sobre la vuelta a España. Mucha gente me pregunta sorprendida. ¿Qué siento? Miedo, melancolía, amargura, etc. Quizás no lo creáis, pero en el fondo estar en Sydney, Montreal o Madrid me es un poco indiferente. Veréis, hace tiempo que me dí cuenta que mi hogar es donde esté mi mujer, el resto es un decorado, más o menos bonito, más o menos lujoso, pero la realidad es que el color de las cortinas no hacen de un lugar tu sitio favorito. Podría vivir en el Congo, por decir algo, que mientras estuviéramos los dos juntos sería feliz. Con ello no quiero ocultar también que me alegra mucho poder estar más cerca de los míos. Es un alegría inmensa que en cierta medida enjuaga también el hecho de que me siento un alien por momentos en mi propio país. Sí un alien, alguien que no entiende a mis conciudadanos. No entiendo el rumbo que toma el país, no entiendo a sus políticos, ni a la gente que les vota, ni la estrategia que tenemos para competir con los demás y tampoco entiendo como la gente es tan maleducada, ruda y cainita y no se da cuenta del tiempo perdido. Solo habiendo vivido casi cinco años en el extranjero me he dado cuenta de que en realidad siempre fui así. Lo mejor, o peor según como se mire, es que me es indiferente. La dictadura de la mediocridad no me impedirá pensar lo que pienso ni luchar por lo que creo, sea cual sea el decorado que nos rodee y por muy gigantes que sean los molinos de viento a los que nos enfrentemos. Aunque a veces, tenga la sensación de ser un alien, parafraseando a Sting,  por la calles de Madrid...


PS: Para despedirnos, por el momento, de las antípodas nos vamos a NZ una semana a recibir desde la otra punta del mundo el Año Nuevo. Un año 2016 cargado de optimismo e ilusión. Un año que puede abrir puertas. Un año que espero que venga cargado de cosas buenas. Estoy seguro de que así será. La próxima entrega espero poder contaros un poco más de nuestra aventura por esas tierras. Nunca me cansaré de decirlo, si la vida os lo permite, no dudéis ni por un instante en meteros por un día entero en un pájaro de metal para transportaros hasta ese paraíso en la tierra llamado Nueva Zelanda.



Todo lo mejor para el 2016 de corazón.
Os quieren Marta y Jorge.



1 comentario:

  1. Sin duda son tiempos extraños hasta para un extraterrestre. Todo cambio conlleva una transición, porque al tomar esa decisión sin darnos cuenta estamos asumiendo un cambio en nosotros. Lo menos importante es el lugar, la empresa o los compañeros que se tendrán porque lo que realmente prima es darse cuenta que tú ya no eres el mismo y como bien dices tú, mejor si se comparte con una compañera de viajes excepcional. Sin duda es un cambio importante pero también lo fue cuando decidisteis partir a la tierra que ahora habéis decidido dejar y al igual que se llora cuando se deja la tierra patria, se llora cuando se vuelve porque aprendes que la tierra patria está allá donde tú estés.
    La vida os va a sonreír siempre y Dios no os va a soltar de la mano.

    Os quiero!!!

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