Ayer 26 de Enero fue
el día Nacional de Australia. Tal y como ocurrió el año pasado, la lluvia no dio
tregua afeando las celebraciones y nosotros nos quedamos en casa con nuestras
tareas domésticas. Tal y como ocurrió el año pasado ayer me pase el día reflexionando.
Mi madre me dice que no le gustan estos posts,
que me estoy volviendo muy político. Quizás sea verdad, pero la única intención
de estas lineas es grabar en un papel lo que pienso. Quizás dentro de cuarenta
años pueda volver a leer estas lineas y a reflexionar sobre los mismos temas.
Quizás dentro de cuarenta años no este nada de acuerdo con ellas, pero me
alegraré si llegado el día aun estoy de acuerdo conmigo mismo. El caso es que ayer
me vino a la mente este cuadro de Goya:
El tema de esta entrada gira
entorno al vértigo que siento a veces al ver este mundo girar tan deprisa:
atentados en Sydney y París, muerte del Rey de Arabia Saudí, Syriza que gana en
Grecia, las elecciones a la vuelta de la esquina, etc. Lo que más me ha llamado
la atención de todo ello no es la brutalidad de los terroristas. A veces,
cuando conviene, se les pinta de libertadores, pero ninguna idea vale la muerte
de un ser humano. Ninguna. No, lo peor es como se cuelan en nuestra sociedad
mensajes hasta cierto punto infantiles, que son demoledores y terribles y que
pasamos por normales. A mí me ha llamado mucho la atención la respuesta que dieron
diferentes personalidades tras los ataques de París. Unos dijeron, 'hay una
guerra contra la sociedad occidental'. Otros, 'esto es un ataque contra la
laicedad del estado'. En mi humilde opinión creo que esos comentarios son
erróneos y hasta cierto punto infantiles.
¿Qué es la sociedad occidental?
Este concepto que suena una y otra vez en los medios de comunicación me
desconcierta. ¿A qué se refieren con sociedad occidental? ¿A la economía de
mercado, al capitalismo? ¿A los países miembros de la OTAN? Turquía, que es
miembro de la OTAN, ¿es sociedad occidental? ¿Al cristianismo? ¿Los cristianos
rusos ortodoxos son sociedad occidental? ¿A la democracia de la antigua Grecia
o a la versión de los países anglosajones? ¿Son Corea del Sur y Japón parte de
la sociedad occidental? Y la mayor democracia del planeta, la India, ¿es
sociedad occidental? Cuando hay atentados en la provincia de Uyghur, en China,
¿atacan a la sociedad occidental? El gendarme musulmán que los terroristas
remataron en el suelo de París, ¿era él sociedad occidental? Como siempre,
erramos cuando queremos hacer trajes grandilocuentes en los que quepamos todos.
Quizás esos términos tuvieron su significado en su día, pero hoy el mundo que
veo y vivo me parece mucho más complejo Y eso que soy ingeniero y mi trabajo
consiste precisamente en simplificar problemas complejos. Pero igual que una
ecuación lineal no puede describir con precisión todos los fenómenos de la
naturaleza, la simplificación del mundo que nos rodea me parece insultante.
Insultante porque nos toman por tontos. La banda terrorista ETA, con sus 1.000
muertos encima de la mesa, atentaba ¿contra la sociedad occidental? ¿Contra la
laicedad del estado? Vale, imaginemos que por sociedad occidental los medios
de comunicación se refieren a las economías de mercado ligadas al cristianismo.
¿Quién las ataca? Viendo las noticias de la tele, diría que los musulmanes. Y
hasta aquí llegamos con nuestro análisis. Hasta aquí ponemos toda nuestra
sesera mientras cambiamos de canal para ver a unos multimillonarios, que en
muchos casos no tienen la EGB por cierto, dando patadas al balón. Blanco y
negro. Quizá el problema es que no queremos darnos cuenta de que Saturno anda
por la sala y hoy tiene cara de tener hambre. Nadie se quiere dar cuenta
de nada hasta que tiene las manos metidas en las fauces de Saturno.
Hay un problema de fondo en esa
llamada sociedad occidental y es la hipocresía. Porque los que hoy se dicen
atacados, pagan, mantienen y manejan a los atacadores a su antojo si con ello
consiguen un beneficio material. Antes de ayer eran muyahidines, luchadores por
la libertad contra la tiranía comunista. Lástima que a los moderados los
mandaron a morder el polvo porque no eran lo maleables que Saturno hubiera
querido (véase la historia Massoud, el león del Panjshir http://es.wikipedia.org/wiki/Ahmad_Sah_Masud).
Antes de ayer, al estado fallido de Paksitán había armarlo de cabezas nucleares
contra la tirana India, que era y es la mayor democracia del mundo. Ayer, los
luchadores por la libertad resulta que eran unos bárbaros talibanes y claro
había que combatirles. Hace dos días a los luchadores por la libertad en Siria
había que armarles hasta los dientes, visita incluida del Senador McCain de por
medio, http://www.dailymail.co.uk/news/article-2762680/Feeding-frenzy-debunks-Rand-Paul-claim-John-McCain-met-ISIS-linked-jihadists-Syria.html. Hoy, aquellos
amantes por la libertad resulta que arrojan a homosexuales por las azoteas de
los edificios. Hoy hay que armar a los kurdos para luchar contra estos bárbaros.
Mañana habrá que armar a los turcos cuando los kurdos reclamen un país propio.
Y así, como diría Buzz Lightyear, el
muñeco astronauta en la película Toy
Story, ¡hasta el infinito y mas allá! Porque el problema de fondo es que eso que llaman sociedad occidental se creyó la revolución francesa y hasta la
declaración de los derechos humanos cuando es todo una gran farsa. Los mismos
firmantes y abanderados de la libertad, Saturnos en potencia, son los que se
postran serviles a los pies de los más repugnantes tiranos cuando toca ganar
unos cuantos billones de dólares. Esos mismos abanderados de la libertad se quejan de los
inmigrantes cuando saltan la frontera, pero les ponen la alfombra roja a los
sanguinarios dictadores de esas tierras cuando visitan tiendas y hospitales
privados en nuestras ciudades. Nos dicen que hay buenos y malos y que unos
odian a otros, cuando todos se llenan los bolsillos a manos llenas.
El problema final es que no queremos ver que
el dinero lo domina todo. Todo. Entramos en el juego de ideologías, religiones
y política, buenos y malos cuando la mísera realidad es que la gente solo se
mata por dinero. Unos lo llaman ‘el sistema’, otros ‘la casta’ y yo lo llamé en
este blog ‘la dictadura de la mediocridad’, pero en el fondo lo podríamos
llamar simple y llanamente Saturno. Saturno no dudará ni un instante en devorar
a sus hijos para saciar su sed de poder y dinero. Así es la naturaleza humana y
los que están en la cúspide del poder no son diferentes de nosotros. Aquí y en China. Y este es
el problema. Todo vale por dinero. Todo. Hasta decir que atacan a los tuyos y
luego a firmar cheques a favor de los que te atacan, llenándote el bolsillo por
el camino. Así es Saturno, no hay quien le sacie. Su sed es infinita. Lo peor
de todo es que cadáver tras cadáver, la indignación contra Saturno no para de
crecer entre sus vástagos que aún andan vivos, zombies, pero vivos. Lo corroboran los votantes del
Frente Nacional en Francia o Syriza en Grecia, que casualidades de la vida son
los mismos: gente trabajadora, asalariados que ven como por mucho que estudien
o trabajen los que llegan arriba son los mismos. Que ven como hay ciudadados de
primera y de segunda. Que ven como los dirigentes les saquean impunemente
mientras con su salario se paga un sueldo por el silencio de las amantes reales.
Que ven como eso que llaman la economía no real, la financiera (y yo me
pregunto si no es real, ¿no deberían llamarla irreal o imaginaria?) les come su
poder adquisitivo día a día. Que nadie se asuste pues de que un día llegue un
flautista de Amelín con bigote y lleve al mundo hasta el abismo. En Alemania
saben bien de lo que hablo.
Cierro ya esta entrada un tanto espesa y
quizás dispersa. Imaginariamente, me gustaría un día poder sentarme con el Dr
Kissinger o sus sucesores y charlar con ellos sobre estos temas sin tabúes.
Estoy seguro de que en tono paternalista me diría que es mucho mejor llenarte
la buchaca tú y los tuyos que no los vecinos del otro barrio qué a saber que
intenciones tienen. De acuerdo, pero si es así este mundo déjense de pamplinas
y hablen a la gente sin rodeos, de frente. Si son tan maduros para firmar
chanchullos y comisiones sobre venta de armas y petróleo, díganlo a la cara. Es
más, llegará un punto en el que como no lo hagan todo les estallará en la cara.
Los anglosajones tienen hasta una palabra para ello: blowback. Hasta entonces seguiré siendo crítico con las versiones
oficiales y boletines de medios afines. Sé de sobra que ser crítico conlleva la soledad de
estar apartado del rebaño, pero merece la pena saber y pensar por uno mismo. Es
más, solo el conocimiento puede sacarnos hacia adelante. De esto, se olvidan
hoy en día hasta los revolucionarios de despacho universitario. Madre, sé de
sobra que esta entrada no te habrá gustado, pero solo escribiendo sobre estos
temas me siento libre. Y esa sensación es fabulosa, mágica. Sí esa es la palabra, mágica.
Os quieren. Marta y Jorge.

No sólo se enseña para transmitir unos conocimientos, y para que nadie se salga del guión, sino para que quien aprende sea, al final, distinto y mejor, más crítico, más analítico, y por lo tanto más libre.
ResponderEliminarSólo puedo decir MAGNIFICO. Estoy totalmente de acuerdo, de hecho en uno de los comentarios lo decía, es mejor quedarse viendo "Sálvame" que intentar ver más allá.
ResponderEliminarMe gustaría hacerte una reflexión hacia ti mismo y es que siéntete privilegiado porque sentirse libre y tener una sedación mágica cuando eso ocurre...no es nada fácil. Pero es de las mejores cosas que tiene la vida así que...disfrutalo y siéntete libre, muy libre y nunca sólo!!!
Os queremos!!!