Escribo con la resaca de cuatro semanas intensas por España. Cuatro semanas de auténtica locura: cenas, comidas, cervezas, abrazos, turrón, compras, kilómetros, muchos kilómetros al volante y gente y más gente. Gente, eso lo que me hacía falta, mi gente...
Como marciano residente en Sydney, he visto Madrid sucio, muy sucio y contaminado. Conduciendo por la carretera de Toledo desde Parla, no sabía si entraba en la Villa y Corte o en cualquier ciudad del carbón china. También he visto una ciudad donde la vida bullía a borbotones. Negocios que van y vienen, cafés a la última moda, carreras para coger el metro, los teatros a reventar... No me creo ni media de las cifras que dan los gobiernos en general y el patrio en particular, pero sí que creo que las cosas van algo mejor. Para muestra el botón del furor sobre los móviles-smartpohnes de la marca BQ, http://www.bq.com/gb/right-to-technology, diseñados en España y a la altura de cualquier móvil coreano de la competencia. Yes we can? Pues, a veces ya vemos que sí. Dicho lo cual, también creo que hay más gente pasándolo mal, gente bien vestida rebuscando en los contenedores de basura cuando cae la noche y las miradas indiscretas son menos. Pero como buen marciano que trata de ser imparcial, lo que más me impacta de España es en general lo mal educados y desconsiderados que somos con los demás. No hace falta más que vivir un tiempo fuera para darse cuenta de ello. Ese comportamiento perdona-vidas de los dependientes en las tiendas, que te choquen en la calle y no te digan ni un perdón, sujetar la puerta al que viene detrás en el metro, ese buenos días sin contestar en el ascensor, etc, etc, etc. Como todo, la virtud está en el término medio: ni la hipocresía anglosajona con un sorry en la boca cada dos palabras pronunciadas, ni lo rudos que somos en la vieja piel de toro. Parafraseando a Anguita y su famoso programa, programa, programa, yo crearía el valores, valores, valores. Nos falta más inteligencia emocional (se enseña esto en la escuela?), el ponernos en el lugar del otro, el escuchar al que tiene algo diferente que decir aunque no nos vaya a gustar. Si algo he aprendido en este tiempo que llevo fuera es que no somos ni mejores ni peores que los demás; pero no me hacen falta muchas clases de management para saber que el que triunfa en la vida es el que no se deja llevar por la euforia en los momentos buenos, ni por el derrotismo en los malos. Sobra el 'esto se hace por mis huevos' que se escucha en España y hace falta más el 'sentémonos juntos a discutir esto y buscar puntos comunes de acuerdo'. Porque sí, no lo neguemos, la humanidad lleva algunos milenios de historia y hay muchas diferencias culturales entre los diferentes pueblos que habitamos este fabuloso planeta; pero una vez se 'rasca' un poco sobre la pintura cultural somos mucho más parecidos de lo que nos pensamos. Unos bebemos agua, otros albariño, otros sake y otros soju; pero aún no he conocido a nadie que no quiera lo mejor para sus hijos. Ya lo dijo JFK en ese mítico discurso en la American University de Washington: "For in the final analysis, our most basic common link is that we all inhabit this small planet. We all breathe the same air. We all cherish out children´s futures. And we are all moral". (Libre traducción: en el análisis final, nuestro más básico enlace común es que todos vivimos en este pequeño planeta, todos respiramos el mismo aire, todos amamos a nuestros hijos y todos somos mortales). Poco más que añadir, salvo el vídeo con el extracto más famoso.
Cierro como siempre volviendo a la cabecera con la que abría la entrada. Me siento afortunado en la vida. Conozco a gente muy variada y muy válida entre familia y amigos con la que es un verdadero placer compartir pequeños momentos. La vida nos ha llevado por diferentes caminos y a veces por diferentes países. Quizá no tenga la relación tan fluida como me gustaría con muchos de ellos y nos veamos una vez al año, pero en mi maleta de la vida llevo bien guardados preciados souvenirs que guardo como oro en paño. Me comentaba un amigo esta Navidad como paseando solo por Bruselas se le saltaban las lagrimillas acordándose de los buenos momentos que habíamos pasado juntos los amigos allí. Me pasa igual, y son esos recuerdos los que más me reconfortan y que me dan fuerza para ser mejor para y con los que me rodean. Da igual que esté callejeando por el mercado de Namdaemun en Seúl o por la city en Sydney. Cuando lo necesito saco los souvenirs de las alforjas y me teletrasportan muy cerquita de vosotros, tanto hasta imaginar oir vuestras voces. Gracias a todos. ¡Os debemos mucho! Nos vemos. Algo me dice en mi interior que será antes de lo que pensamos.
Os quieren, Marta y Jorge. Sydney, Australia. Enero 2015.
Me quedo con tu último párrafo. Porque creo que eso es lo que importa de verdad y que te veng aun dependiente que te conteste mal...respondele con educación, aunque no lo creamos se quedará más sorprendido que si le contestas mal. Te invito a que hagas otro experimento, cada vez que alguien se dirija a ti sonríe...veras qué ocurre...ahí lo dejo!!!
ResponderEliminarUn besote enorme!!!