sábado, 4 de octubre de 2014

Experimento

Hoy os quiero comentar la historia de un experimento. Veréis, siempre he sido alguien inquieto. De pequeño siempre andaba cacharreando con coches, muñecos y cajas de cartón intentando inventar algo. De ahí que viniera en cierta medida mi curiosidad por hacerme ingeniero y "experimentar" con las leyes de la naturaleza. Algo de aquello aún queda en mí y es por ello que llevo más de tres años sumergido en un experimento. No os asustéis, que no es nada extraordinario, o quizás sí: llevo tres años viviendo sin coche.

Vayamos por partes. No hace tanto tiempo que tener un coche en propiedad en Europa no era tan común. En la época de mis abuelos, lo tenían el alcalde, el médico de los pueblos y poco más. Sin embargo, tras el boom económico después de las guerras mundiales y debido al influjo de la cultura americana en Europa occidental, mal que bien hoy todo el mundo tiene un coche. Pues bien, nosotros llevamos tres años sin uno y la experiencia es fabulosa. Yo lo comparo como cuando un fumador deja de fumar, hasta que no lo dejas no sabes lo bien que se vive con algo que, si lo pensamos bien, no es estrictamente necesario. ¿Alguna vez te has parado a pensar querido lector el tiempo que pasas metido en un coche? Quizás nunca te hayas dado cuenta, pero mientras conduces no puedes aprovechar tu tiempo en ninguna otra actividad. Me podrás decir que el transporte público es quizás más lento. Cierto, pero el coste de oportunidad de conducir es muy grande. En el transporte público puedes leer, trabajar con el ordenador o simplemente dormir. Yo no vivo lejos del trabajo, pero en este tiempo he hecho tres cursos on-line en la universidad en el trayecto de casa al trabajo. Y no sólo yo pienso esto. Aquí os dejo el blog de Paul Krugman, premio Nobel de Economía, sobre un mundo sin coches:

No sólo a mí este experimento me ha servido para optimizar mi tiempo, también ha traído consigo un importante ahorro al no tener que pagar gasolina, seguros, revisiones, etc. Y también para el medio ambiente. Creo que si alguien hiciera un análisis sobre la imprenta de carbono que hemos dejado Marta y yo durante los últimos 3 años, estaríamos a la cabeza de los amigos del medio ambiente. En USA el coche está en el ideario de la libertad individual. Puede que algo de ello sea verdad; sin embargo, nunca me he sentido más libre que al no tener que estar encadenado a un coche.

Lo cierto es que si uno lo piensa bien, tener un coche le sale caro al estado, especialmente cuando la población se concentra más y más en entornos urbanos. Imaginemos que mañana llamara a su puerta un científico que le dijera que ha descubierto una nueva fuente de energía. Esa fuente de energía, es abundante, pero se ha de extraer de las entrañas de la Tierra en lugares remotos. Para poder ser utilizada, continúa el científico, se debería construir complejas plantas de procesado, además de una red mundial de estaciones de suministro. Por ultimo, cada país debería de construir millones de km de infraestructura y mantenerla cada año para que esta energía se pudiera usar. Puede que lo más razonable después de este speech, es que mandara usted a este científico al carajo. Sin embargo, esto es exactamente la industria del petróleo, la industria que mueve y controla el mundo. Al igual que en la escena de un crimen, donde el sagaz investigador sigue el rastro de la sangre para descifrar las claves y desenmascarar al autor del crimen, tan solo hace falta seguir el rastro del petróleo para comprender los conflictos mundiales de los últimos 150 años. 

Para cerrar lanzo una propuesta a los linces de nuestros dirigentes. No son tan ingenuo como para imaginar un mundo sin coches. En el entorno rural son estrictamente necesarios; sin embargo si que tengo una propuesta para ustedes. En lugar de freírnos a impuestos, por qué no proponen incentivos a la gente/empresas más eficientes, por ejemplo desde el punto de vista energético. Porque estaremos de acuerdo que mi experimento al gobierno australiano le sale más barato que la persona que se compra dos coches americanos que consumen 20l a los 100km, ¿verdad?. Ah, se me olvidó seguir la huella del petróleo para entender el verdadero porqué.

Un beso familia. ¡Este año vamos en Navidad a veros! Espero daros un buen abrazo a todos vosotros.

Os quieren. Marta y Jorge.

PS: Música callejera en Sydney que suena muy bien. ¡Menos coches y más música necesitan las calles de nuestras ciudades!


1 comentario:

  1. Vaya como me suena esa calle..jejeje Bueno cierto es que cuando se vive lejos de donde se trabaja el coche a veces ayuda. Pero yo añadiría a todo este embrollo de utilizar coche otro aspecto y es que parece que cada vez más tengo la sensación de que a la gente le molesta estar rodeado de gente. El coche te lo venden como algo íntimo, que te da poder, chicas, posición social...No hay más que ver los anuncios de coches y lo peor es que un gran porcentaje de la sociedad cae, y qué es lo primero que hacen los muchachos sobretodo en cuanto tienen un trabajo medio decente, comprarse un coche y nuevo porque eso de segunda mano...no vaya a ser que la otra persona tuviera piojos y me los pegue. Cierto es que con los coches hay que tener cuidado y mirarlos bien, pero bajo mi punto de vista no deja de ser una tapadera, una manera de encubrir las necesidades propias con las materiales. Tener una casa, un coche:tener seguridad?? Bajo mi punto de vista lo dudo mucho, sin embargo todo el mundo lo hace, y es que para que haya más gente que haga un experimento así hay que tener criterio y saber mirar más allá de donde nos dicen. Sabemos que muchos seguirán ese camino, pero muchos otros que pasan desapercibidos viven practicando el experimento del que hablas,quedémonos con esa parte.

    Un besoooo, os queremos!!!!

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