domingo, 13 de abril de 2014

Marca España

El otro día escuché unas declaraciones del alto comisionado de la Marca España donde se decía que los propios españoles tienen una peor imagen del país que la gente de otros países. Os pondré un ejemplo práctico de la Marca España que me sucedió esta semana en Sydney para que vosotros mismos valoréis.

Resulta que mi pasaporte caduca proximamente y al tenerlo asociado a mi visa australiana no me queda otra que renovarlo desde aquí. Así que me acerqué esta semana al Consulado de España en Sydney. La primera en la frente. Nuestros aguerridos funcionarios del consulado solo atienden al público de 9:00-14:00 y los miércoles de 9:00-16:00. Vaya, veo que tendré que hacer horas extra en la oficina para recuperar el tiempo perdido. Pero no pasa nada, me digo a mi mismo. Me presento allí a las 9:00, pido la información, pago las tasas y a las 9:30 estoy fuera. Iluso de mí. No sabía que la Marca España haría uso de su presencia. 9:05 y el consulado cerrado a cal y canto. 9:15 y ni un alma por allí. Como he llegado el segundo, entablo conversación con el primero de la fila, un profesor de la Universidad de Sydney que va a dar una conferencia a la Universidad de Vigo y necesita recoger su visado. ¿Por qué tardan tanto en abrir? - me pregunta. No sé que contestarle. 9:20 y nadie por allí. A mí ya me empieza a hervir la sangre. ¡A las 9:25 por mi reloj aparece una chica y nos abre la puerta! Al profesor de la Universidad de Sydney lo despachan en 10 segundos, ya que no ha pedido cita previa por teléfono para recoger sus papeles. ¡Por Dios, si está allí y tienen sus papeles, por qué narices tiene que pedir una cita previa por teléfono! El profesor se va educadamente con cara de póquer. Dudo que este pobre hombre tenga una imagen de la Marca España mejor que la mía. Bueno allá voy, mi turno. Solo puedo renovar el pasaporte 3 meses antes de que caduque y para ello tengo que estar registrado como residente español en el extranjero, me dicen. La señorita me da amablemente unos papeles a rellenar y se queda con mi pasaporte para hacer una fotocopia. Son las 9:30 por mi reloj y me dispongo a rellenar los papeles. Mientras lo hago escucho de fondo la conversación de la chica que estaba detrás mio en la cola. Australiana, se casa con un español y quieren registrar su matrimonio en el registro civil español. Entrega los papeles que necesita. Serían las 9:35 de la mañana. 9:45 y la mujer de la ventanilla no aparece. La sala se empieza a llenar de gente, y los infatigables trabajadores del consulado también empiezan a llegar por la puerta adyacente. Ninguno de ellos vestidos de 'oficina'. Uno de ellos, que comenta alegremente el resultado del Atletico-Barsa de la noche anterior, va vestido como para ir a la playa. 9:50 y no aparece nadie. 10:00 y la de la ventanilla no sale, para desesperación de todos los que estamos en la sala. Ya no aguantamos más y aporreamos el timbre para que salga alguien a hablar con nosotros. La mujer vuelve a salir, y le dice a la chica australiana que no tiene que hacer nada más y ¡que se le había olvidado que estaba allí esperando! La chica australiana se va con cara de pocos amigos. Quizá al ilustrísimo alto comisionado de la Marca España, le gustaría saber que imagen tenía esta chica de nuestro país. Me toca recoger mi pasaporte con un cabreo monumental, mientras me quejo de que nos han tenido media hora esperando porque a la mujer le ha dado la gana, después de que abriera media hora tarde. Mientras espero el ascensor para salir de ahí cuanto antes, escucho quejarse gritando al chico español que estaba detrás mio en la cola, diciendo que es la tercera vez que le hacen mal los papeles. Salgo a las 10:15 de allí, con mi pasaporte viejo y con un cabreo de escándalo.

Estimado alto comisionado de la Marca España, ¿qué imagen cree usted que debo tener de mi país después de este espectáculo? Quiere que se la diga. No pisaré el consulado español, ni ninguna embajada española más en la vida. No valen para nada. En caso de emergencia, la tienda china de debajo de mi casa me sería de más ayuda. Tienda, que por cierto, llevan con más profesionalidad que el Consulado de España en Sydney. ¡Pero de qué escombrera han sacado a esta gente! Oiga, que es un consulado y no una tienda del rastro. ¡Pero donde se ha visto que abran cuando les de la gana, se olviden de realizar sus funciones, vayan vestidos inadecuadamente y sean unos jodidos vagos! Por Dios, háganos un favor y dejen de enchufar a inútiles. Aunque sean sus familiares. ¡Pero no se dan cuenta que la corrupción lastra el bienestar de la gente! Mire, España dejó de ser el país de viajar con las gallinas y el colchón de un lado a otro. Tengo amigos españoles en América, en Europa (incluida España, aunque no se lo crea) y en África que  las empresas punteras se pegan por ellos. El conjunto de las instituciones del estado español no está a la altura de sus ciudadanos. Son solo el esqueleto de un elefante a punto de derrumbarse. Alejado de por donde soplan los vientos, donde unos cuantos enchufados se agarran a chupar de la teta porque no tienen otro sitio donde caerse muertos. Pero sabe un cosa, el esqueleto se derrumbará. Y lo hará sin ninguna presión exterior. Y si no, mire a la URSS en 1991.

Lo siento, pero esta semana sentí vergüenza de ser español. Señores dirigentes, váyanse a su casa de una p. vez y dejen paso a gente que sepa hacer bien las cosas. Yo estaría encantado de presentarles a unos cuantos.

En fin, a luchar toca. Mientras, nos desfogaremos en la cocina.




NYC Cheesecake casera (tarta de queso para los amigos)

Os quieren.

Marta y Jorge.

1 comentario:

  1. Jajajajajajajaja casi sin galleta ehhh? la regla es....a más enfado más galleta??? jijijijijijiji.

    Os quiero!!!!

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