sábado, 9 de noviembre de 2013

La dictadura de la mediocridad

Aprovecho que hoy ando de día libre para escribir sobre algunos temas de actualidad en el blog. El fin de semana pasado no pude más que sorprenderme e indignarme al ver el siguiente video:


¡Pero de qué escombrera han sacado a esta gentuza del parlamento! ¡Para qué narices tienen a tropecientos mil asesores! Alguien debería recordarles a sus ilustres señorías que solo tienen que acudir al parlamento 78 días al año. ¡78! Esperad un momento que repito la cifra: 78 días de los 365 que tiene el año. Es más que repugnante que encima se intenten justificar más tarde en las redes sociales. Como esa diputada que dijo que tenía derecho de salir pitando del parlamento para pasar el puente con su familia. Me gustaría escribirle una carta a su ilustrísima señoría para recordarle que algunos no tenemos tanta suerte. Después de años sacrificando muchas y muchas cosas estudiando como negros, después de entrar en el mercado laboral y hacer horas y horas extras sin recibir un duro por ellas, después de tener que aprender inglés, francés y unas palabras de chino; después de todo eso señoría, nos hemos tenido que ir a 20.000 km de distancia a ganarnos la vida para que gente como usted pueda disfrutar de los puentes con su familia. Mi mujer y yo no tenemos tanta suerte y nos tenemos que conformar con ver a los nuestros una vez al año. Nada me gustaría más que dar un paseo por Madrid con mis padres, disfrutar de un cocido con mis suegros, comer con mis tíos, primos y amigos varias veces al año, pero desgraciadamente para que usted tenga el lujo de trabajar durante solo 78 días al año me he tenido que ir a unos 20.000 km de distancia. Yo me tendré que conformar con hacer las horas que hagan falta en mi empresa. Sé que este discurso es demagógico, pero como es lo único que ustedes entienden, me dirijo en sus mismos términos. ¡Qué vergüenza! Vergüenza de que estos tíos digan representarnos. Desde luego a mí no. Ni a mí, ni por ejemplo a los que cogíamos el la ruta 722 a las 6:30 am de la mañana todos los días en Colmenar para ir al trabajo. Con estos tíos al mando del país, lo que no me explico es como no hemos acabado como Haití.

Por otro lado, me doy cuenta de que así de cruda es la realidad de la sociedad en la que vivimos. Es amigos lectores, la dictadura de la mediocridad. Y como toda buena dictadura, solo se podrá acabar con ella desde dentro. Hace falta una segunda transición en España para acabar con tantos abusos y enchufados viviendo del cuento. Para ello, no se me ocurre mejor idea que la creación de un partido Kamikaze. Sí, un partido que no mire en tener que ganar las próximas elecciones, sino en sentar las bases de un futuro mejor para las generaciones que vengan. Las prioridades absolutas deberían de ser: la regeneración democrática, la independencia del poder judicial, la lucha a muerte contra la corrupción, el incentivar la inversión masiva en I+D+i, la mejora de las universidades, atraer a los mejores a trabajar y vivir en el país, acabar con el esquema Ponzi de la Seguridad Social de una vez.... Estoy seguro que la mayoría de la gente, independientemente se sus orígenes y convicciones, apoyaría un programa así. Porque hay una cosa que me ha quedado meridianamente clara después de estos años siendo emigrante. El futuro hay que labrárselo uno mismo. Nadie va a venir a echarte una mano para salir adelante. Nadie. Si no somos capaces de cuidar de nosotros mismos, entonces nos mereceremos el futuro negro que nos espera.

A pesar del pesimismo que destilan estas líneas, también albergo la esperanza de que algún día todo cambie. Porque otra cosa que he aprendido en nuestro bagaje de trotamundos es que hay que tirar para adelante siempre. Siempre. Ya lo dice el refrán: mala hierba nunca muere, y a nosotros nos queda cuerda para dar guerra todavía.

Un abrazo fuerte familia. Desde hace dos semanas está todo adornado de Navidad, mientras el mercurio no hace más que subir. Siempre que se acercan estas fechas os siento más cerca que nunca. Aquí os dejo esta canción de Gloria Estefan que me encanta y que viene bastante bien para cerrar esta entrada. ¡Qué la disfrutéis!


Os quieren. Marta y Jorge. Sydney. Australia.

1 comentario:

  1. Ante tanta mediocridad que nos rodea,la clave puede ser no contagiarse y tratar de ser cada vez mejor. Todo esfuerzo tiene su recompensa!!!

    Os queremos!!!!

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