Este es un relato del viaje al corazón de Australia, al Red Centre como se le conoce aquí. Ven siéntate aquí conmigo que te quiero contar una historia. Pero antes te pido una cosa: enciende los altavoces y da al play de la siguiente canción. Cierra los ojos y piensa en un lugar remoto, aislado, caliente, duro y árido pero de gentes afables. Piensa en lugar mágico y deja que la música te transporte hasta allí. ¿Estás listo?
Quizás te hayas preguntado como son los amaneceres en un sitio así. Te daré una pista:
Pues sí amigos, aquí arranca una serie de entregas sobre el viaje de estos días al centro de Australia. Volamos desde Sydney hasta Alice Springs, la 'ciudad' más importante del outback. ¿Os acordaís de uno de las primeras entradas en las que os comentaba la diferencia entre outback y bush? El vuelo dura unas tres horas que se pasan en un suspiro por la adrenalina que te corre por la venas. Me fascina el desierto. No sabría decir el porqué, pero es así. En general me fascinan los lugares remotos y apartados, porque allí está el mundo tal y como es, sin que los parásitos de los humanos lo contaminemos a nuestro antojo. Me quedé con las ganas del ir al Gran Norte de Canadá, pero en este caso con Australia no iba a pasar lo mismo. En esta entrega hablaremos del viaje desde Alice Springs, hasta el mundo mágico del Uluru.
Alice Springs es un sitio extraño. Es una ciudad con apenas 27.000 almas que la habitan. Sin embargo su importancia es enorme, no en vano es la población más grande en el interior de Australia. La historia de la ciudad la podéis leer aquí: http://es.wikipedia.org/wiki/Alice_Springs. Básicamente, la ciudad nació como un punto en el camino del telégrafo que unía Adelaide con Darwin y Australia con el resto del mundo. Cobró su importancia como base militar en la Segunda Guerra Mundial tras el bombardeo japonés de Darwin . Desde entonces,la ciudad cumple su papel como centro neurálgico del outback australiano. La imprenta militar no ha variado, no en vano Alice Springs aloja a una base militar estadounidense de escucha de satélites, Pine Gap. Aquí podéis leer más sobre el sitio en inglés: http://en.wikipedia.org/wiki/Pine_Gap. Como no podía ser de otro modo, allí que fuimos. Dedicaré otro post al tema porque este es, según mi criterio, la principal razón por la que Australia es tan rica. Ni las minas, que contribuyen, ni el turismo, que también, ni los bancos. No, Australia es como es porque es la antena "amiga" de espionaje de China, Japón y todo el sudeste asiático para los americanos, así como el lugar donde pueden pobrar armas sin miradas fisgonas alrededor: http://en.wikipedia.org/wiki/Woomera_Prohibited_Area
El caso es que la imprenta yankee de la ciudad es palpable ya que más de 2.000 habitantes tienen pasaporte americano. Las avenidas enormes y la ciudad construida para y por el automóvil, no existe el transporte público en Alice Springs, constituyen el tronco vital de la ciudad. Sin embargo es muy extraña. Posiblemente sea la única ciudad en Australia donde las casas tienen vallas, vallas muy altas. Quizá nos suene extraño, pero en Australia las casas no tienen vallas de ningún tipo y cualquiera puede entrar en tu jardín desde la calle. No en Alice, donde la gente parece tener miedo de algo. Otro punto importante que hace peculiar a esta ciudad es la presencia de los aborígenes. No hace falta estar ni una hora en Alice para darse cuenta de que algo no funciona en este sitio. Los aborígenes, que forman casi un 20% de la población según las estadísticas oficiales aunque se suponen subestimadas, miran a la gente fijamente por la calle. Ellos son las únicas personas a las que se puede ver andando errantes por la ciudad. Sus ropas delatan que son pobres. Les dedicaré una entrada porque creo que el tema es interesante.
El caso es que dejamos Alice y enfilamos la mítica Stuart Highway. Esta lengua de asfalto une las ciudades de Adelaide con Darwin cruzando la espina dorsal del continente. Es quizá una de las pocas pistas asfaltadas del Territorio del Noroeste, donde la mayoría de la población se concentra a su alrededor. Más información en inglés aquí: http://en.wikipedia.org/wiki/Stuart_Highway
Un momento, yo pensaba que el centro de Australia era un desierto. Nada más lejos de la realidad. El outback, aunque muy árido, no es un desierto. Quizá técnicamente lo sea, pero no al ojo humano. Las plantas aquí pueden vivir y florecer con apenas una semana de lluvia al año. Lo cierto es que nos dijeron que este año había llovido inusualmente en la zona. Esto unido a los numerosos acuíferos subterráneos, da como resultado un desierto verde y florecido. A mí me recuerda más a la sabana Africana. Aunque amigos, aquí la tierra es roja, roja como óxido y más fina que la arena de playa. A veces uno no sabe si realmente está en el planeta Tierra o en Marte. Aunque la vida siempre se abre camino y te recuerda lo extraordinario de la naturaleza.
En la Stuart Higway las distancia se miden al punto geográfico más importante en tu dirección. Puede ser Alice Springs, una intersección con otra carretera o la próxima gasolinera. Y esto es importante en un lugar prácticamente deshabitado donde la próxima gasolinera puede estar más de 140 km. Los arbustos se entremezclan con los árboles y con los road trains, camiones de tres a cinco composiciones que surten de casi todo a los asentamientos de esta zona, no en vano todo se importa y por ello los precios son de escándalo; siendo el líquido más preciado la gasolina.
Los kilómetros se devoran mientras contemplamos la inmensidad de la llanura y nos acercamos a la roca. Una roca mágica que hace que cada año más de medio millón de personas se desplacen hasta la nada para vivir una experiencia que tiene un nombre propio: Uluru. La próxima entrega versará en exclusiva sobre el Uluru-Kata Tjuta National Park. Sin duda ninguna, el mejor sitio de este rincón del planeta llamado Australia.
Os queremos familia. Ha sido un viaje precioso y emocionante. Más que recomendable para todo aquel a quien la vida le traiga por estas tierras.
Marta y Jorge desde Australia. 2013.










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