Esta mañana ha sido algo especial. No por nada. Lunes 25 julio de 2016, puente en Madrid en pleno verano. Me levanto pronto para ir al trabajo, como un día más. No hay descanso cuando el comer se lo tiene que asegurar uno mismo con su poco talento. Bajo a coger el tranvía y la parada desierta me recuerda que hoy es fiesta. En más de veinte minutos pasa el siguiente servicio. Como nunca me gusta esperar a nada en la vida, me dispongo a patear la ciudad hasta la Renfe. Unos veinticinco minutos de agradable paseo. Y algo tan ordinario como esto, me ha dado un empujón tremendo para empezar el día. Con los dedos de una mano he contado la gente con la que me he cruzado esta mañana. Mientras la ciudad dormía bajo un incipiente sol de verano que asomaba sus primeros rayos, allí íbamos al trabajo a afilar las armas para preparar la batalla del jueves, cuando nos enfrentaremos con el primer test serio de esta andadura. Se acabaron los juegos, esto ya se hace real; con inversores reales. Pasos minúsculos, pero firmes. Uno para atrás, dos para adelante.
Muchos soñaban en la cama y unos pocos a pie por la ciudad desierta.
Espectacular.
Os quiero.
He's gon' have a hard time explaining to Hailie and Lainie these food stamps and this WIC shit,
Cause he never risked shit, he hoped and he wished it but it didn't fall in his lap, so he ain't even here.
He pretends that:
Airplanes in the night sky [are] like shooting star
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