En estas horas de bombardeo de noticias uno ya no sabe a qué datos agarrarse. Que si voto generacional de jóvenes contra mayores, que si voto rural contra voto urbano, que sí nacionalismo inglés contra escocés, etc. Todo eso es cierto, pero nadie se atreve ni siquiera a atisbar la terrible realidad de la sociedad que nos rodea y que alguna vez he mencionado en este blog: el miedo al final del concepto de estado-nación. En roman paladino, el personal se caga en los pantalones con la realidad de la globalización. Podremos discutir sobre sus efectos positivos o adversos, sobre si por detrás está la conspiración del New World Order, o lo que gusten; pero la realidad es que la globalización está ahí para quedarse. Las sociedades occidentales son conservadoras, en el sentido de que cuando eres propietario de algo, un bien, una empresa o lo que sea, te tientas bien los cabellos antes de emprender acciones de dudoso final. En eso se basa nuestra sociedad a este lado del muro desde el final de las Guerras Mundiales. Y quizás no nos guste recordarlo, pero esas sociedades tan avanzadas Europeas, son las mismas que llevaron al poder a Hitler en unas elecciones democráticas, o dejaron que Franco se muriera cómodamente en su camita. Digo esto, porque bajo mi punto de vista el Brexit no es más que la expresión del miedo de una población ante la globalización, que encuentra refugio en un fascimo light de andar por casa en bata, pero fascismo al fin y al cabo. Como el Frente Nacional en Francia, los FinnFirst de Finlandia y en general todos los nostálgicos de sacar el saludo romano a la calle dos mil años después de la caída del Imperio. Porque amigos, la globalización no es solo vender tus productos en mercados de países subyugados, es también competir a todos los niveles con los chinos que trabajan 14h y estudian 4h al día, o los indios que son unos magos en informática, o los yankees con sus dos semanas de vacaciones, o los japos con solo una…. Y claro ahí, ahí ya nos cagamos por la pata para abajo, porque nos gustaría hacernos soldador en Blackpool o encofrador en Fuenlabrada y vivir toda la puñetera vida sin abrir un maldito libro. Me hastía escuchar a gente, que no ha salido de su pueblo en su j… vida, echar todas las culpas a la pobre rumana que viene a limpiar el culo a nuestros acianos, o al moro que se gana la vida honradamente como puede; de todos los males habidos y por haber de nuestra sociedad. El latrocinio institucionalizado de nuestros dirigentes, los paraísos fiscales, la falta crónica de meritocracia en nuestra sociedad, la estafa financiera de muchos bancos de inversión, el militarismo con fines económicos etc, etc, etc; eso no tiene la culpa de nada, la culpa es del turco que vende kebabs en Lavapiés o en Munich, ¡dónde va a parar usted! La globalización es así, abre los mercados a tus productos, pero también significa que otros pueden venir a competir a tu casa y que te tendrás que esforzar. ¿O es que la EU es un lugar donde otros nos pueden invadir con sus productos y nosotros no podemos ir a trabajar a sus países? Cada vez tengo la impresión de que estamos todos cagados de miedo y no sabemos cómo realmente funciona el mundo en el que vivimos; mientras hoy en Moscú, Washington y Pekín se estarán fumando un buen puro mientras ven las noticias en la tele. Para colmo, se murió recientemente Muhammad Ali, quizás el deportista de mayor envergadura en la historia del deporte. Por favor, que alguien ponga en marcha la máquina de fabricar gente decente, que nos estamos quedando sin existencias…
Os quieren
Marta y Jorge.
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