Siento que la fiebre productiva de mayo en el blog haya decaído un tanto. Mantener un blog es un tanto como montar en una montaña rusa, algunas veces hay ideas buenas y no hay tiempo, otras hay tiempo pero las ideas escasean, etc. En cualquier caso hoy os quiero hablar de la National Reconciliation Week. La semana pasada se celebró la reconciliación con la cultura aborigen, que conmemora dos hechos importantes en la historia de este país, uno el referéndum de 1967 y el otro el caso de Mabo vs Queensland.
Vayamos por parte. El referéndum de 1967, http://en.wikipedia.org/wiki/Australian_referendum,_1967_(Aboriginals), permitió eliminar, previa votación, clausulas racistas en contra de los aborígenes de la constitución del país y que la población aborigen fuera contada como parte de la población total de Australia. Nótese, que aunque desde el 1949 los aborígenes podían tener pasaporte australiano y votar en las elecciones, no fue hasta 1983 cuando el voto se hizo obligatorio para ellos, como para el resto de sus conciudadanos, porque votar amigos lectores no es un derecho en Australia, es una obligación.
El caso de Mabo contra el estado de Queensland en 1992, es incluso más curioso. Es la historia de unos aborígenes nativos del Estrecho de Torres en el extremo septentrional del país (ver una de las primeras entradas en este blog) en su lucha por el reconocimiento de sus derechos sobre la tierra de sus ancestros. Un punto interesante es que aunque pensemos que la mayoría de los aborígenes de este país son un grupo homogéneo de personas y culturas la realidad es bien distinta. Nuestra imagen arquetípica del aborigen en el outback o en el Uluru, choca con la realidad de la más numerosa comunidad de habitantes del Estrecho de Torres y el norte de Queensland, más cercanos a los pueblos que habitan el Pacífico. En cualquier caso, el señor Eddie Mabo, http://en.wikipedia.org/wiki/Eddie_Mabo, consiguió que el concepto de terra nullius, o tierra de nadie que usaron los colonos para apropiarse del terreno, fuera abolido por la Corte Suprema Australiana. Así se acuñó el concepto de native title, o título nativo, por el que los aborígenes podían reclamar la propiedad de su tierra. Esto amigos lectores, sucedió en 1992. Quizás nos parezcan muchos años, pero yo que todavía recuerdo cuando en Barcelona se ponían en pie para aplaudir la entrada de la bandera de España en el estadio Olímpico de Montjuic, me parece que fue ayer mismo.
La historia de los aborígenes en Australia es triste y muy desconocida, http://es.wikipedia.org/wiki/Aborigen_australiano. Un pueblo amigable con la potencia colonizadora (se estima que había entre 500.000 y 700.000 aborígenes cuando los ingleses llegaron) que fue reducido a la insignificancia y marginación con el paso de los años (hoy se estima su número en menos de 500.000). Aquí no hay mezcla, ni criollos, ni mestizos como en otros lugares colonizados por los europeos y más allá del Uluru y el boomerang, su cultura, idiomas (más de 250 antes de la colonización), cocina, creencias, son completamente desconocidas fuera de sus comunidades. Esto es sin duda la parte de la colonización que las potencias Europeas nunca han querido ver y la dura realidad del mundo en el que vivimos.
Un saludo familia.
Os quieren Marta y Jorge.
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