sábado, 21 de marzo de 2015

Una de Geoestrategia. ¿Será España la nueva Ucrania?


Hoy os quiero hablar de una de mis aficiones. Al fin y al cabo este blog no es más que una pequeña ventana abierta a nuestra vida cotidiana para que los kilómetros de distancia se lleven mejor.

Supongo que como cualquier otro mortal, me he ido conociendo mejor al cabo del tiempo y sabiendo lo que realmente me gusta. Sí, sé que soy un tipo un tanto ‘freak’, término difícil de traducir al español pero que podría simplificarse en insólito, peculiar. El caso es que uno de los temas sobre los que más me gusta leer es sobre geoestrategia. Este es un concepto vago, abstracto; pero si uno indaga un poco se da cuenta de que es el principal origen de los problemas y desafíos de la humanidad. Si uno revisa la definición, geoestrategia es el estudio de la situación de un país o región basada en factores geopolíticos. En román paladino y para entendernos, la geoestrategia es como se reparten el mundo lo que los anglosajones llaman los ‘great powers’ (grandes poderes), es decir las naciones mas poderosas. Para abreviar aún más, los que cortan el bacalao. El problema es que con la revolución digital (¿algún día se estudiará esto en las escuelas?) el concepto de nación-estado vive sus últimos días en post de entidades de poder supranacionales. Esta es la base de fondo de lo que algunos califican la conspiración del ‘New World Order’, pero que tiene buenas bases fundadas en los que gente de dentro del sistema denominan ‘el cuarto milenio’. En el futuro los ‘great powers’ no serán países sino alianzas, uniones, mercados unificados, mesas de discusión global, grandes corporaciones, etc. Lo que pasa es que para llegar hasta allí habrá que salvar muchos obstáculos, porque no todo el mundo va a la misma velocidad y habrá que dirimir con anterioridad quién se sienta en esas mesas y con qué poder. Al fin y al cabo, alguien tendrá que mandar en esas entidades por muy globales que sean. Esta es para mí la clave de lo que se dirime en el mundo a día de hoy.

Echemos una vista rápida a los acontecimientos de los últimos anos tras la Guerra Fría para conducirnos al asunto que ilustra el titulo de esta entrada. Tras la Segunda Guerra mundial, de los vencedores salieron dos superpotencias, USA y la URSS. La doctrina de cada una de ellas fue desgastar al enemigo esperando su colapso dado que el confrontamiento directo no era posible dado el poder de destrucción de las armas nucleares. ¿Y cómo se desgasta al otro? Muy fácil, entre otras cosas a base de lo que los anglosajones laman ‘proxy wars’, que no es mas que la guerra entre dos superpotencias a través de terceros actores. A mí en la escuela me enseñaron que la Guerra Civil española fue la lucha entre el bando nacional y el republicano, que es lo mismo que ver un partido de fútbol durante 15 minutos sin saber que lo que se esta jugando es la Champions League. Solo invito al lector de este blog a teclear proxy war en Google y comprobar como la Guerra Civil española aparece como perfecto ejemplo para ilustrar dicho concepto. Volviendo al punto anterior, el caso es que USA se pasó 50 años evitando por todos los medios que el comunismo de inspiración soviética (con los chinos nunca hubo problema, porque a pesar de ser comunista, siempre fueron enemigos mortales de la URSS, país que estuvo a un tris de invadirles en los 60-70s) confiando en que el sistema soviético colapsara por si solo debido a sus ineficiencias. Los soviéticos por su parte, se pasaron 50 años en una economía casi de Guerra, promoviendo revoluciones que tumbaran al capitalismo. También dentro de ellos pensaban que el capitalismo caería por si solo debido a sus desigualdades. Al final, tuvieron razón los yankees y la URSS colapsó por sí sola. Y un cambio tan significativo en la escena global trajo consigo mas volatilidad en el mundo. El ala dura de los ganadores pensó - “con el enemigo KO, ¿por qué no aprovechamos para tumbarles allí donde tenían poder”? Primer test: Irak 1991. No hubo respuesta del otro lado, enzarzados como estaban en su lucha doméstica por el poder. Vía libre para intentar tumbar a todos los antiguos aliados del bloque soviético: ahí están Irak, Siria, Libia, Libano y Sudan a día hoy, siendo el objetivo mayor Irán, enemigo histórico de los dos pilares del bloque americano: Israel y Arabia Saudí. Paradojas de la vida, cristianos protestantes y católicos, judíos y musulmanes sunis aliados estrategicos intentando tumbar a musulmanes shiis y a cristianos ortodoxos. ¡Para que luego tengamos que oír en la TV que hay una lucha entre civilizaciones! ¿Y qué ha pasado al otro lado? Pues tras el colapso de la URSS, vino una etapa de transición y pillaje de donde salieron los oligarcas. Occidente intento pescar en río revuelto. El problema es que también estaban los de la KGB y el Ejercito Rojo, gente que se sintió traicionada por sus últimos lideres. No hay mas que ver que Gorbachov tiene mejor prensa en el extranjero que en su propio país. Resultado, los del KGB volvieron al poder. Esa gente lleva 50 anos breandose contra las naciones “occidentales” y saben de sobra el punto flaco de nuestra sociedad: la gente es capaz de vender su alma por dinero . Primer test, Georgia 2008. Reacción tímida de la otra parte. Así que el choque de trenes era inevitable. A un lado, la superpotencia ganadora dispuesta a arrebatar al enemigo cuanto más terreno mejor antes de que una nueva superpotencia aparezca y entremos en otra etapa de Guerra Fría con proxy wars. Al otro lado, el resentimiento del humillado intentando restaurar su status quo de ‘great power’. Y los trenes chocaron en Ucrania. Los chinos mientras tanto saben que serán la siguiente superpotencia en subirse al cuadrilátero a luchar con USA por la hegemonía mundial tras u larga historia de humillaciones a manos de las potencias coloniales; pero también son conscientes de que aun les quedan horas de gimnasio para llegar a ese punto. La tarta la tienen al alcance de la mano, pero los riegos son también visibles. Tiempo de decisión para ellos. 

Hasta aquí mi análisis simplista y simplificado de los últimos 60 anos, pero que creo que sirve de ejemplo para hilvanar con el siguiente punto. El resumen es sencillo y ya lo he dicho en otras entradas. Somos meros espectadores de una lucha planetaria entre las élites en la que nadie quiere ceder ni un milímetro de poder. Así lleva siendo desde la antigüedad.


España, a lo largo de su turbulenta y violenta historia, ha pasado de ser potencial imperial a escenario de proxy wars. No nos engañemos, somos parte de este tablero de ajedrez planetario y estamos en una zona de riesgo. Porque la crisis económica ha abierto en canal el escenario geoestratégico en la vieja piel de toro. La transición no fue mas que el arreglo para sujetar al país a uno de los bloques y así definir el tablero de juego en la Península Ibérica tras la contienda mundial. De ahí aquella celebre frase de Franco cuando dijo que lo había dejado ‘todo atado y bien atado’ antes de su muerte. No hay mas que leer las memorias de Kissinger para saber a que ser refería. La socialdemocracia en Europa fue el mal menor a los ojos de USA para tumbar al comunismo. Del famoso eslogan “OTAN de entrada no” a Secretario General de la Alianza Atlántica solo te separan unos ejercicios de filibusterismo, qué se lo digan si no a Javier Solana. En el fondo se pensó que el bipartidismo en el caso de España seria suficiente para que el país se quedara anclado en un bloque. Pero el comienzo del final del concepto estado-nación, en Europa con la Unión Europea, y la crisis económica han echo tambalear el status quo de poder con la llegada de partidos como Podemos en España y el Frente Nacional en Francia. ¿Qué pasará entonces? Realmente no tengo ni idea. Estas lineas están escritas por un pobre amateur que se pasa parte de su tiempo libre leyendo sobre esto y no por un general de cuatro estrellas del Pentágono. Pero pienso que la sociedad española no es consciente de que somos una parte importante de esta partida de ajedrez mundial. No en vano, España es por su valor geoestratégico uno de los países mas importantes de Europa, quizás el segundo mas importante detrás de Turquía (las bases en Rota y Gibraltar no están ahí por casualidad). Creo que no somos conscientes de lo importante que es tener una sociedad educada, critica, cohesionada y más igualitaria para hacer frente a los desafíos del futuro. Si el modelo a seguir es Belén Esteban, no tengan ninguna duda de que acabaremos en el sumideros del retrete. También pienso que los gobiernos españoles han sido incapaces de crear estrategias y planes claros sobre cuales son nuestras alianzas, nuestro rol en este complejo balance de poder. Si España no ha saltado aún por los aires, es porque a los que juegan esta partida no les interesa aun; pero lo que vemos por la televisión en Ucrania, bien podría pasar aquí algún día si no se dejan atrás las luchas cainitas y se mira por el bien común. No hay que ser tan ingenuos e ignorar como funciona este mundo. 

Y tu que crees querido lector, ¿acabará España algún día como Ucrania?



Os quieren Marta y Jorge.





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