martes, 4 de diciembre de 2012

Bowling

La pasada semana tuvimos la fiesta de Navidad en la empresa y nos llevaron a jugar a los bolos (bowling en inglés). A uno cuando le dicen eso se imagina la típica bolera de las películas americanas, con sus carriles, su tarima recien encerada, música...No hay mejor forma de describir el bowling americano que la siguiente escena de la película 'El gran Lebowski´ con la magnífica interpretación de John Turturro.


Pues no, el bowling inglés, de donde tiene sus orígenes el americano, no se parece en nada. Yo ya iba prevenido después de nuestro viaje a Nueva Zelanda, porque amigos  ¡los bolos ingleses es lo que nosotros llamamos petanca! Bueno, no es exactamente la petanca pero se le parece. Vayamos por partes. Hay una pelota blanca, denominada jack, que se posiciona en un extremo del campo de hierba cortado al mínimo donde se juega. Todo consiste en lanzar las bolas desde el otro extremo y tratar de aproximarlas al máximo al jack. Una vez los equipos han lanzado todas las bolas, las mas cercanas al jack se anotan un tanto, hasta un máximo de ocho bolas. Como solo con esto no tendría emoción, las bolas no son esféricas. Vendrían a ser una especie de esfera cortada por los polos, o mejor aún, como un mini-neumático de moto. La peculiaridad estriba en que el peso no está distribuido uniformemente, sino que uno de los lados está desequilibrado, con lo que cuando la bola pierde velocidad empieza a describir una curva hacia ese lado. Los polos están identificados para saber hacia que lado tenderá a ir la bola. Por último la pista puede estar plana, ser cóncava o convexa, lo que añade más variables a la ecuación. Por suerte, la nuestra era planita. Aquí va una foto.


Una vez montados los equipos y explicadas las reglas llegó la hora de la verdad. ¿Quién no ha jugado a esto nunca?- preguntó una voz. Yo respondí sin inmutarme. Vamos chaval, tiras el primero - me contestan. La pregunta me lanza a la pista, la cual piso descalzo para no estropear la hierba como todos los demás. ¿Y ahora qué me digo a mi mismo? Vamos hombre a uno de Colmenar van a decirle unos ingleses  de poca monta como jugar a la petanca, cuando en Colmenar se ha inventado 'la calva', variante similar cuyo campeón mundial era D. Argimiro, el mítico profesor de matemáticas del colegio al que recuerdo con cariño. Expectación en la pista pues soy el primero en lanzar, y sonrisas pícaras para descojonarse del melón que todos esperan que lance. Allí voy...la bola no ha salido tan mal, umm parece que va muy bien el tiro, vamos pequeña un poquito más. Para pasmo general, mi bola se para a escasos centímetros del jack. ¡Qué tiro! El espíritu de Argimiro se apoderó de mi brazo en el lanzamiento. Me giro con una sonrisa en los labios ante el estupor general y les digo: ¡Vamos coño! Next please....

Aquí va una foto de la depurada técnica empleada para que os riáis un rato. Lo cierto es que lo pasamos genial en un ambiente distendido y yo descubrí que si me va mal como ingeniero siempre me puedo meter a jugador profesional de petanca...Un abrazo muy fuerte. Os queremos



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