En esta tercera entrega de la saga neo-zelandesa hablaremos de los maories como prometimos. Estuvimos más de 3h en el museo de Auckland, que es de lo más recomendable de la ciudad, empapándonos sobre este pueblo. Descienden de los pobladores que un día salieron de Asia a colonizar el Pacífico: Australia, Fiji, Samoa, Tonga y por último Nueva Zelanda. Es un pueblo espiritual y a diferencia de los aborígenes de Australia, los maoríes son guerreros. Los ingleses, los intentaron aniquilar pero no pudieron por su fiereza y valentía. Tecnologicamente estaban en desventaja, pues los maoríes no conocían el trabajo del metal. De hecho, su única herramienta para tallar era la piedra de jade. Paradojas de la vida, lo que para que nosotros hoy es una piedra preciosa en la joyería, para ellos era su herramienta de trabajo. El caso es que los ingleses no podían con ellos así que como no son tontos, los compraron. Buscaron a unos cuantos jefes afines, los untaron y así se firmó el tratado de Waitangi, donde se obligó a los maoríes a venderles sus derechos sobre las tierras a los colonos y si no cedían los colonos podían ejercer la fuerza. Nueva Zelanda se forjó en el país que es hoy de esa forma. Para los maoríes su única fortuna fue que los colonos les introdujeron la escritura, que dió lugar a la creación del idioma maorí, hasta entonces solo hablado. A pesar de los días de fuego y sangre hoy el 30% de la población de Nueva Zelanda se identifica como maorí y el maorí es idioma oficial en el país. Su influencia cultural se hace sentir en cada rincón. El mejor sitio para aprender de ellos es, como he dicho el museo de Auckland.
Esto es una meeting room, el edificio principal en los poblados maoríes, que sirve de escuela, centro social y espiritual. Como no sabían escribir, las columnas se tallaban y pintaban con historias de guerreros y dioses, generalmente representando la historia de la tribu y con alguna moraleja final para educar a los niños. Es obligatorio entrar descalzos al ser un lugar sagrado en el que se celebran también funerales.
También asistimos a un espectáculo maorí en el propio museo, con introducción al pueblo, la cultura y la danza. Por supuesto a la famosa Haka, la danza que ejecutan los jugadores de rugby de la selección nacional antes de cada partido. Nos contaron que la haka se ejecuta ante de la tribu antes de partir a la guerra, como despedida de los seres queridos y para demostrar valor ante los familiares. También se canta de camino a la batalla para motivarse. Fue verdaderamente espectacular y es una lástima que no pueda subir el vídeo aquí.
La haka no es exclusiva del mundo del rugby, también forma parte muy importante del ejército. El batallón maorí ya hacía hakas luchando en la segunda guerra mundial:
Sin duda una de las más impresionantes es esta celebrada recientemente para despedir a unos soldados muertos en Afghanistan:
En fin muy enriquecedor conocer esta cultura, por su valor, su respeto por la naturaleza y su orgullo por sus antepasados. Me llamaba la atención el parecido con las imágenes de las figuras Incas en Sudamérica, aunque dejo para otro día este punto e introduzco como pista el mítico nombre de Rapanui, la última frontera......
Cierro el post con una historia increíble que he aprendido hoy. Hay una tribu maorí que tiene sus orígenes en Valverde del Majano, Segovia. España! Increíble pero cierto. Una marinero segoviano que trabajaba para barcos balleneros ingleses decidió un buen día dejar la mar y acabó casándose con 5 mujeres maoríes en Nueva Zelanda, dando lugar a la tribu de Manuel Josef en la costa este de la isla norte, cerca de Gisberne. Su historia es más que increible y se cuenta en esta página web:
Me han comentado que la tribu, fuertemente arraigada a sus orígenes, celebra romerías y fiestas al estilo español y que hasta nuestro Rey los visitó en su viaje oficial a Nueva Zelanda. Lástima que haya descubierto esta historia hoy, pero sí algún día la vida os lleva por esas tierras, creo que la tribu del segoviano merece una visita.
PS: Cierro el post con otra cosa que aprendí en Auckland y es que las peinetas, ese invento que nos creemos tan madrileño, tiene sus orígenes por estas tierras del Pacífico otrora dominadas por españoles y portugueses. Las mujeres samoanas, fijianas y maoríes ya las usaban muchos siglos antes que nosotros!
Nunca te acostarás sin saber algo nuevo. Nunca fue tan cierto como en estos días por estas tierras.
Besos desde Oz





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