Esta entrada va dedicada al texto que nuestro amigo Guille nos preparó para la boda. Es un fenómeno al que le gusta mucho escribir y por ello pensé que le haría ilusión preparar algo bonito para un día tan especial. Creo que no defraudó a nadie. Da gusto tener amigos así! Si os interesa podéis leer más de él en http://gnigorra.blogspot.com.au/. Que lo disfrutéis.
Hace aproximadamente un mes y medio abrí el Hotmail y
encontré un correo de jorge en el que me preguntaba si podría escribir alguna
cosa para leer en su boda. Al segundo siguiente ya estaba respondiendo que no
sólo podía, sino que, como os podéis imaginar, me hacía muchísima ilusión
hacerlo.
Pero claro, una vez aceptado pensé…y ¿¿ahora qué escribo??
Claro no es fácil. En poco tiempo algo que transmita, que resuma este momento
tan importante para vosotros. Pues bien, esa misma tarde me senté en el
ordenador y escribí lo primero que me salió en diez minutos. Y así quedó hasta
hoy. No he cambiado ni una coma, porque creo que representa lo que de verdad me
gustaría deciros en un día como hoy.
Os voy a pedir según os voy leyendo seais capaces de
imaginar.
Es una historia que empieza cerca de todos nosotros. Tan
cerca como el aire que nos rodea. Miradlo. Miradlo bien. Escoged el trocito que
más os guste y llenad vuestros pulmones con él.
Ahora, ya no necesitáis nada más que dejaros llevar.
El oxígeno pasará a vuestra sangre. De ahí viajará a vuestras piernas, y,
entonces una reacción química lo convertirá en calor, y el calor se
transformará en energía que tensará las fibras te vuestros músculos. Gemelo,
cuádriceps. Movimiento. Rodilla, cadera. Es irremediable. Tu pierna se levanta.
Y detrás de ella se levanta la otra.
Ya lo tienes. Has dado un paso hacia delante.
Así de fácil. Con sólo un trocito de aire. A partir de ahí
son la física y a la química las que hacen el resto del trabajo. Así de fácil.
Oxígeno, calor, energía, movimiento. Así de fácil. O bueno, eso es lo que
podría pensar alguien de pensamiento poco profundo…un ingeniero por ejemplo.
Nada de eso, ni el aire, ni el calor, ni la energía, ni el
movimiento tienen ningún sentido si no hay algo mucho más importante que sea
capaz de provocarlos. Hablo de la voluntad.
Decía Albert Einstein que hay energías muy poderosas como la
eléctrica, la solar o la nuclear, pero que ninguna de ellas es ni de lejos tan
fuerte como la energía de la voluntad. Y lo cierto es que mi amigo Albert, que,
si bien tenía muy poco gusto para los peinados, no tenía como costumbre
equivocarse en el resto de cosas.
Jorge, Marta, sois un ejemplo de voluntad. Y es por eso que
habéis llegado tan lejos. Es por eso que nunca habéis dejado de avanzar con
pasos hacia delante. Y ha sido así, caminando los dos hacia delante, mirando
los dos hacia delante, que vuestros pasos y vuestras miradas se encontraron
para sumar dos voluntades en una. Es por eso por lo que nada ni nadie os podrá
parar. Ya sea aquí, en Canadá, en Australia o si decidís dentro de veinte años
iros a la Luna.
Si Einstein viviera, si justo pasase por este mismo lugar en
este mismo momento y se parase a miraros, entonces se daría cuenta de que quizá
sí que estaba equivocado.
Se daría cuenta de que aún hay una energía más fuerte que la
de la voluntad. Y esa es la de dos voluntades unidas como las vuestras.
By Guillermo Nigorra
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